03 agosto, 2014

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Hay veces que no tengo esa inspiración para empezar a escribir, y otras veces sí. Hoy para mí es una de esas "otras veces".
Las vacaciones de invierno la mayor parte del tiempo las usé para ver series y películas que ya desde hacia rato me pedían que las viera. Se puede decir que en estas dos semanas me alimenté de eso --metafóricamente hablando claro--, pero tampoco piensen que soy de esas personas antisociales que se esconden en su cuarto, no lo niego, a veces puedo tener esos momentos pero si tengo una vida "mas o menos activa", pero tengo esos momentos que los quiero para mí y solo para mí. Esos en los que puedo sumergirme en las historias ficticias mientras me hundo en la cama con algo de comida chatarra para complementar el bonus. Historias que al verlas me dan esperanzas, sueños, felicidad y que me dan la sensación de que no todo está perdido y siempre se puede seguir adelante.
Ultimamente estoy mucho con lo romántico (aunque para resaltar mi vida amorosa está mas seca que una pasa de uva); busco el amor, el romance virtual. Hay una película que vi recientemente y que la verdad, es una de las mejores hasta ahora, incluso me atrevo a decir mi preferida "Footloose" porque simplemente tiene todo lo que me hace feliz: baile, sueños, esperanza, música, adrenalina, un chico que es muy lindo (Kenny Wormald) y que encima ¡baila tremendamente bien! ¿Qué mas se puede pedir?
Ver películas me provoca eso, una adrenalina interior y cierto positivismo creando esperanzas de que a mí también me va a pasar algo lindo como la protagonista y que voy a encontrar el amor, y al fin y al cabo ¿no es ese el fin de la películas?
Y ahora estoy en ese momento donde por unos días no puedo dejar de pensar en las películas, los protagonistas, en la historia que me atrapa.

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